Sopa fría de tomate y chía

INGREDIENTES:
200 gr. tomates de pera maduros
1 rama de apio
2 c.s. semillas de chía activadas
1 c.c. cúrcuma
1 c.s. aceite de oliva virgen extra
1/2 diente de ajo machacado
Una pizca de sal
½ vaso de agua de baja mineralización (medida variable según consistencia deseada)

Las semillas de chía es una de las principales fuentes vegetales de Omega 3, además de tener una multitud de propiedades para nuestro organismo, dignas de mención en un post aparte. Pueden emplearse de múltiples formas: espolvoreadas en el yogur, en una ensalada o en cremas. Pero activarlas previamente, nos aportará más beneficios ya que de esta manera, conseguimos que suelten su fibra soluble (mucílagos) y se digieran con mayor facilidad.
Te cuento cómo activarlas en tan sólo unos pocos pasos:
En un cuenco añade 1 o 2 cucharadas soperas de semillas de chía, incorpora agua hasta cubrirlas y déjalas reposar, al menos 1 hora. Yo suelo ponerlas en agua desde la noche anterior y las dejo reposar hasta el día siguiente. De esta manera, las fibras solubles y los aceites de la chía (fundamentalmente el Omega 3) afloran a la superficie transformándose en una especie de gelatina. Así quedan listas para consumir y beneficiarte de todas sus bondades.

ELABORACIÓN:
En nuestra receta de hoy, una vez tengamos las semillas activadas, mezclamos todos los ingredientes en una batidora y corregimos en agua según consistencia deseada. Puedes guardar la sopa durante ½ hora o 1 hora en la nevera y sacarla justo a la hora de comer. También le puedes añadir un picadillo de pepino, pimiento rojo y hojitas de albahaca…

Qué manera más sencilla de tomar una sopa de tomate llena de nutrientes y con aporte de Omega 3 y fibra soluble.

Bon Appétit!

Si te ha gustado esta receta, cómpartela este verano con tus amigos!

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