Alimentación con consciencia

¿Qué haría una persona que ha comprendido que uno de los mayores regalos que la vida nos ofrece es la salud?

La salud es el estado natural del cuerpo y la enfermedad es una anomalía. ¿Cómo mantener y prolongar ese estado de salud, el mayor tiempo posible?

¿Has pensado alguna vez que no te estás alimentando lo suficientemente bien? ¿Te notas con poca energía, sin ánimo, con un nerviosismo excesivo, tristeza….?

Tenemos que empezar a ser conscientes que esa falta de energía es una anomalía, consecuencia de algo que no estamos haciendo bien. La alimentación influye directamente en nuestras emociones; así, a través de una alimentación consciente e inteligente, podemos influir positivamente en nuestro estado emocional.

A estas alturas, y con toda la información que circula por Internet sobre alimentación, todos sabemos que el pH de nuestro plasma sanguíneo ha de ser ligeramente alcalino, para que todo el organismo funcione de manera óptima. Cuando esto no es así, se produce un cansancio generalizado.

Una dieta inapropiada, la contaminación, el estrés, el sedentarismo, un exceso de ejercicio físico y las emociones negativas, contribuyen a un estado generalizado de acidosis. Además, ocurre que todas las funciones corporales dan lugar a efectos ácidos y si a esto le añadimos todos los factores anteriores, el resultado será una gran acidificación.

Pero además, los alimentos que desequilibran y acidifican el pH de nuestra sangre, desmineralizan el organismo. Es por eso, por lo que un organismo acidificado presenta un déficit de minerales alcalinos, que son el calcio (Ca), el magnesio (Mg) y el potasio (K). Los síntomas físicos de dicha desmineralización se presentan de múltiples formas:

  • En la piel, que aparece reseca, sensible y enrojecida.
  • En el cabello, que se presenta quebradizo y débil.
  • En las uñas, que se vuelven blandas y quebradizas.
  • En la acumulación de sustancias tóxicas en forma de depósitos en el cuerpo: cálculos biliares o urinarios; dolores articulares y de huesos.
  • En la disminución de las defensas, con infecciones recurrentes que tardan en curarse.

Al acentuarse la acidificación, los órganos emuntorios (encargados de la eliminación) se sobrecargan y éstos pierden eficacia en sus funciones.

En un estado de acidosis es normal que una persona tenga el ánimo bajo y se sienta depresiva, agotada y triste.

En esta circunstancia solemos recurrir a “alimentos” que nos dan una falsa energía  inmediata y que a largo plazo, perjudican nuestra salud. Estos “alimentos” son el café, el té negro, el chocolate, la bollería industrial, y los fritos, entre otros.

Cuando los consumimos, conseguimos reestablecer de manera temporal una emocionalidad positiva, funcionan como una droga pero en este caso, es legal y socialmente aceptada.

Nos aumenta el “bienestar” pero éste es temporal, y a la vez aumenta el desequilibrio del pH. Se produce entonces un círculo vicioso del que muchas veces nos cuesta salir, pero el cual es necesario romper.

Es preciso aprender a recurrir a aquellos alimentos que nos aporten una energía real,  y que no nos desvitalicen a largo plazo.

Una pauta muy saludable, y que en pocos días de ponerla en práctica los niveles de energía mejoran muchísimo, consiste en no ingerir alimentos sólidos o muy densos (con poca agua) durante la mañana, es decir, desde que nos levantamos por la mañana hasta la hora del almuerzo, consumir únicamente zumos vegetales, tisanas y fruta fresca rica en agua. Sé que esto tira por tierra todo lo que nos han dicho hasta ahora, de la importancia de hacer un gran desayuno. Sin embargo, una persona sana, sin ningún tipo de dolencia, puede ponerla en práctica y en pocos días verá incrementar su energía.

Para el resto de casos, mi recomendación es siempre acudir a un profesional de la nutrición para que pueda recibir el asesoramiento adecuado a sus circunstancia.

Pero para que puedas empezar a hacer pequeños cambios desde hoy mismo, te propongo 10 recomendaciones que te van a ayudar a mejorar tu salud diariamente, y sin grandes sacrificios:

  1. Consume al menos 60% de alimentos vegetales cada día.
  2. De entre estos alimentos vegetales, consume al menos la mitad sin cocinar en forma de ensaladas, fruta fresca, frutos secos y semillas.
  3. Disminuye al máximo el consumo de carne roja: cordero, ternera y cerdo y consume con mucha moderación carne de ave y siempre de cría ecológica, para asegurarte no tomar carne hormonada y llena de antibióticos.
  4. Limita el consumo de productos lácteos de cualquier tipo y si los consumes, que sean elaborados con leche cruda y ecológica.
  5. Reduce el consumo de huevos y opta siempre por huevos de gallinas criadas en libertad y que no estén alimentadas con piensos.
  6. Elimina por completo TODOS los alimentos refinados como el azúcar y las harinas blancas.
  7. Consume cereales integrales como el arroz integra, el mijo, trigo sarraceno, quinoa…
  8. Elimina los estimulantes como el café, el té negro, el alcohol, la nicotina y la sal común refinada.
  9. Cena siempre temprano y ligero, evitando la proteína animal. Ésta requiere mucho trabajo para nuestro sistema digestivo, él cual por la noche ya no tiene la misma capacidad que a medio día. Nuestro cuerpo se está preparando para el descanso. No lo sobrecargues!
  10. Incluye algún superalimento o alguna suplementación natural que ayuda a tu hígado. Es el órgano vital de la detoxificación de tu cuerpo.

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